Educación 5.0: las tecnologías adaptativas son la respuesta

Por Noel Trainor

Un efecto directo de la pandemia, y que cada vez se hace más patente, es el aporte de la tecnología en la educación. 

La tecnología y muchas de sus palabras asociadas —Inteligencia Artificial (IA), Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs)— pasaron de ser un concepto casi futurista a una herramienta vital para miles de escuelas en todo el mundo.

A inicios del 2020, antes de la pandemia, el informe Artificial Intelligence Market in the US Education Sector 2018-2022 reportaba crecimientos anuales de alrededor del 50% en el sector de la IA en la educación. Pero desde la pandemia, los modelos de aprendizaje basados en la tecnología cobraron aún mayor relevancia.

En la actualidad, la tecnología es un elemento irremplazable para la educación.

Y sin embargo entre docentes, padres de familia y escuelas de todo el mundo, aún existen dudas respecto de sus ventajas, su utilización o sus consecuencias.

El principal motivo es el desconocimiento respecto de un concepto clave: las tecnologías adaptativas.

Para comprender de mejor manera el tema conviene aclarar algunos puntos.

En la actualidad existen variadas plataformas de tecnologías de aprendizaje digital no inteligentes (Whatsapp, Zoom, Google Meet, Skype, etc.) y millones de maestros y estudiantes las usan. Pero esas plataformas no están diseñadas específicamente para los docentes, y muchas veces los alumnos tienen dificultades para trabajar de manera autónoma.

Para aclararlo aún más: la correcta utilización de tecnología en las aulas no consiste solamente en que un maestro dé sus clases por vía virtual y los alumnos respondan desde sus casas.

Las clases virtuales requieren necesariamente de tecnologías adaptativas.

Y ese es el concepto que intentaré explicar.

Las tecnologías adaptativas se definen como “aquellos recursos para superar las barreras de acceso a las tecnologías digitales que producen un impacto positivo en la mejora de la calidad de vida de las personas con discapacidad” (Zappala, Koppel, Suchodolski, Ambrogetti, 2010).

En el caso de la educación, implica un modelo personalizado en el que el contenido y su transmisión se adapta a las capacidades, nececidades y formas de aprender de cada estudiante.

Para ello se requieren plataformas específicas, basadas en métricas e indicadores, a las cuales alumnos y maestros puedan acceder con facilidad y utilizar con soltura.

Lo diré de otra forma. El aprendizaje a distancia que hoy usan la mayor parte de las escuelas en general no permite que los docentes realicen ajustes y puedan apoyar a los alumnos como lo harían en un salón de clases.

Los maestros no pueden hacer un seguimiento puntual de las capacidades de cada alumno, estimar sus competencias, revisar sus avances o predecir su evolución.

Y en el caso de los alumnos, no aprenden a su propio ritmo ni reducen la necesidad de supervisión constante de los docentes. Peor aún: la situación de un maestro hablando por videoconferencia a muchos alumnos generalmente genera desinterés. Lo más frecuente es que al cabo de algunos minutos se distraigan y desatiendan, o que —en el caso de los menores— reciban ayuda no necesaria de sus padres.

A veces son los propios padres quienes terminan haciendo las actividades o tareas escolares de sus hijos.

A la larga, esos alumnos no aprenden realmente. 

Y esto es más recurrente de lo que se cree. En innumerables charlas con directivos o docentes que aún utilizan tecnologías no inteligentes me he encontrado con el mismo problema: casi nunca pueden saber si sus alumnos están realmente aprendiendo.

Las tecnologías adaptativas pueden hacer frente a estos problemas.

Ejemplos sobran. En la actualidad existen tecnologías que adaptan los materiales a las necesidades de cada alumno.

Muchas plataformas tienen módulos de comunicación que permiten que los docentes hablen directamente con sus alumnos, de modo que se puede brindar instrucción suplementaria o una opinión de manera completamente individual.

Numerosos ecosistemas cuentan con plataformas online para el autoaprendizaje, gentes de software conversacionales inteligentes o robots para actuar como tutores en cursos virtuales, los cuales atraen a los alumnos y a la vez permiten a los maestros estar al tanto de los avances de todos y cada uno de ellos.

A la larga, todas estas herramientas garantizan presencia social y sentimiento de pertenencia de los alumnos, ambos requisitos indispensables para el aprendizaje.

Whatsapp, Zoom, Google Meet o Skype no permiten realizar todo lo anterior.

Hoy, muchos países tienden a la utilización de tecnologías digitales, pero no todos los gobiernos y docentes tienen real conciencia de la diferencia entre las tecnologías digitales no inteligentes y las tecnologías adaptativas.

Afortunadamente existen empresas que sí tienen amplia experiencia en esa área (Knotion es una de ellas).

Los educadores modernos tenemos el deber ético de promover las fórmulas que finalmente servirán a todos.

Las tecnologías adaptativas son la respuesta.

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